viernes, diciembre 2, 2022

Diferencias entre un startup y una empresa tradicional

Como hemos mencionado en artículos anteriores, una startup se puede definir como una empresa digital emergente de gran potencial. La principal diferencia que podemos destacar entre una nueva empresa convencional y una startup, es que mientras que la primera tiene un objetivo de crecimiento del 10% anual, la segunda pretende multiplicar la empresa entre tres y cinco veces al año.

También podemos destacar que las startups tienen un fuerte arraigo en el rubro tecnológico, relacionándose con el internet, las apps y las TICs.

Algunas de las principales diferencias entre las startups y las empresas tradicionales son:

  •  El objetivo final:

El objetivo de una startup es dejar marca en la sociedad y brindar un beneficio, mientras que las empresas tradicionales (si bien también son capaces de aportar a la sociedad) se centran principalmente en fines comerciales.

  • A nivel estructural:

Las empresas tradicionales cuentan con socios y proveedores con los cuales establecen una relación comercial, mientras que las startups se basan en alianzas y acuerdos con otras startups para brindar sus servicios.

  • Productos o servicios:

Las empresas suelen tener variedad de productos y/o servicios, incluso a la vez sin necesariamente especializarse en ninguno en particular, mientras que las startups se enfocan en un solo producto o servicio, mejorándolo y especializándose en éste constantemente.

  • Empleados:

Las empresas contratan personal acorde a sus necesidades y estructura comercial, generalmente con mayores puestos de trabajo que una startup, que por su parte recluta personal altamente capacitado, por lo cual no suelen contar con más de seis o siete personas.

  • Riesgos:

Una empresa corre menores riesgos que una startup, ya que se apoyan en modelos de negocios que se han probado con anterioridad y que han resultado exitosos, mientras que las startups corren mayores riesgos debido a su innovación, la cual acarrea altos niveles de incertidumbre.

  • Crecimiento:

Como ya hemos mencionado anteriormente, las empresas convencionales se basan en una tasa de crecimiento más estable, con aspiraciones anuales del 10%, mientras que las startups se centran en el crecimiento exponencial, triplicando el negocio o incluso más.

En resumen, las diferencias entre estos dos tipos de negocios son claras, cada una conllevando riesgos y beneficios, por lo cual es importante entender la base de ambos modelos para trabajar con el que mejor se adapte a nuestras ideas, condiciones y aspiraciones.

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